13/12/07

El lenguaje del suelo

Fuente: Fundéu

" class="Fotos" align="left"> 10/12/2007
El filólogo Julio Concepción analiza más de 30.000 topónimos de Asturias en un Diccionario etimológico.

Julio Concepción se doctoró en Filología con una tesis sobre la toponimia de Lena, el concejo donde nació y donde imparte clases, en el Instituto de Enseñanzas Medias (IES) Benedicto Nieto. Hace seis años publicó un Diccionario toponímico de la montaña asturiana, un empeño de gran calado que ahora amplía y completa, descendiendo a los valles y a la marina, en un Diccionario etimológico de toponimia que comprende más de 30.000 nombres del suelo.

El lenguaje del suelo es el campo de estudio de Julio Concepción Suárez, doctor en Filología y profesor de Instituto. El último fruto de su trabajo es un Diccionario etimológico de toponimia, editado por KRK, que analiza más de 30.000 nombres, buscando el porqué de esas palabras. Un caudal inagotable de conocimientos sobre el territorio: su geología, su geografía, su flora, su fauna, sus usos humanos... «Es un lenguaje didáctico. Los güelos explicaban a los nietos en las majadas los nombres de las cosas para poder entenderse y comunicarse», comenta Concepción. «Es un lenguaje interdisciplinar, natural, ecológico en el sentido de estudio del medio y de preocupación por transmitirlo».

El libro se presenta mañana, a las ocho de la tarde, en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA. A continuación, una muestra de su contenido, extraída de una conversación con el autor.

- Ariu, La Vega d': Voz enigmática la que designa esta vega de los pastores de Onís que se asoma al Cares. Concepción la relaciona con la palabra vasca «ario», que designa una planta similar al torvisco, pero también puede tratarse de un antropónimo latino (Arius) o de un hidronímico de raíz indoeuropea: «ar-», valle», más el sufijo «-io», agua («agua en el valle»), dado que posee más agua que su entorno.

- Barcelona, El Préu la: Finca de los pastos de Lena cuyo nombre «es un caso notorio de las coincidencias» entre nombres geográficamente lejanos. La etimología más probable, a juicio del autor, compartida con Bárzana (Quirós), Las Barzanietsas (Cangas del Narcea) y, sí, también con la Ciudad Condal, «hay que buscarla en el agua», en la raíz prerromana bar- (vega, agua, orilla), que habría dado lugar a «bar-ka», «bar-k-ena» y el aumentativo «bar-k-en-ona», una «bárcena» grande o sobre el agua. La explicación por el antropónimo Amílcar Barca (padre de Aníbal), «es hoy refutada casi por unanimidad. Barcelona -la ciudad catalana- es una marisma».

- Cellagú (Llagú): Poblado ovetense al pie de El Castiellu, cortado en parte por una cantera. Subsisten en la cima de El Castiellu los restos de un castro. Los lugareños aplican el topónimo sólo al pueblo, y «dicen Cellagú». Concepción explica la etimología por combinación de la voz latina «cellam» (almacén, granero) y un antropónimo (Gutius o similar), probablemente de quien poseía las tierras una vez romanizado el castro. La destrucción de este lugar por una cantera hace reflexionar al autor sobre la relevancia de conocer e interpretar la toponimia: «Lugares como Oviedo deberían estar más estudiados».

- Ferreirúa, El Picu la: Topónimo que remite al hierro o «fierro». De hecho, este monte tevergano muestra en su cima numerosas piedras descuajadas por los rayos, atraídos por su contenido férrico. «Es un sitio donde nunca hay que parar cuando hay tormenta, y tampoco en Buferrera, Les Reblagues, La Magrera... pues todos estos topónimos indican tierras rojas, ferruginosas».

- Fresneda, La: Lugar poblado de fresnos (del latín «Fraxinus», género del árbol). Muchos topónimos similares: La Fresnosa, Fresnadietso, Fresnéu... Y en otras toponimias: freixeda (gallego); freixenet (catalán); fraissinet (francés); frassinelli (italiano). «El lenguaje universal del suelo».

- Gozón: Nombre «poco claro», «tal vez de raíz germánica "god-" (poderoso) o "wold-" (bosque), aplicada a terreno fértil o a través de un antropónimo».

- Mostayal, La: Esta peña de 1.313 metros de altitud, a caballo entre Morcín y Quirós, debe su nombre a la frecuencia en sus laderas de la «mostayal» o mostajo, un arbolillo que produce unas bayas -«mostayas»- que se comían antiguamente en las brañas. Éste es el nombre que le dan en Quirós (Mostachal); para los vecinos de Peñerudes es El Picu l'Espín y, para los lugareños de La Piñera, El Picu Morterúa. Otras voces similares, con la misma explicación etimológica, en Quirós, Proaza, Teverga y Somiedo.

- Oviedo: «Hay que seguir investigando, pero nada de un monje del siglo VI llamado Ovetum. ¿No iba a tener nombre antes? Al salir del Angliru se encuentra la Campa la Obia, donde hay un pequeño lago. Es la misma etimología de Oviedo: agua. Naranco también es agua. En Oviedo hay muchas fuentes: la Foncalada, la Fuente los Pastores... es un lugar de agua». Oviedo derivaría, según esta interpretación de la raíz indopeuropea «ab-» o «ap-» (agua, río), con el sufijo de abundancia «-etum».

- Plata, La Fuente la: Aunque es tentador pensar en el metal, «esta otra plata (tal vez de origen árabe) se aplicó a la ruta o vía ganadera y comercial entre Sevilla, la Meseta y el Cantábrico». Una vía pecuaria, empedrada: «balata», en árabe. La Fuente la Plata es un manantial próximo a Xomezana (Lena), pero también las hay en Oviedo (camino de San Claudio y en Santu Mederu), como hay un viaducto de la Plata en Salinas. Todos lugares de paso y de refugio para los pastores trashumantes. La ausencia de tradición en la explotación de minerales refuerza este criterio.

- Pornacal, La Braña la: Nombre que recuerda a los «prunos» y los «prunacos», como se llama por Somiedo y Teverga a los endrinos. Aunque también puede ser alusiva a los «peornos» o piornos, tan abundantes en esas montañas. O al agua, a partir de la raíz indoeuropea «born- / borm-», con el sentido de fuente templada, seguida de los sufijos «-acu», «-al», indicativos de abundancia. Y la zona, en efecto, posee mucha agua, templada en el invierno y fresca en el verano.

- Pozu las Muyeres Muertas,El: El topónimo inclina a pensar en mujeres muertas, como así lo ha adornado la «inteligencia popular», asociando incluso una leyenda al nombre, pero julio Concepción lo vincula con «piedras mutsares»: piedras blandas.

- Redes, El Monte: «Reres no lo oí nunca a nadie. A juzgar por la espesura del bosque y la tradición cinegética en la zona habría que pensar en la costumbre ancestral de colocar trampas y armadías en los regueros y pasos estratégicos, para la caza y la pesca en cada caso. Sin más elucubraciones». Aunque también podría pensarse, señala Concepción, en un topónimo anterior, de raíz prerromana (red-, reda), alusivo a los caminos que atraviesan el bosque. En cualquier caso, Redes también, nunca Reres, como lo deforman ciertos mapas.

- Tesu la Oración, El: «Tesu» es un altozano, en la subida de Bezanes a Brañagallones. Lo de «oración» viene de que ahí se detenían los pastores a rezar por sus ganados. Aparece en mapas como «Texu la Oración», «sin respeto al entorno toponímico. Hay muchos tipos de contaminación, algunos muy disfrazados».

- Vega d'Abañu: «Se podría pensar en una metáfora de la voz "bañu"», por tratarse de una hondonada donde con frecuencia se encuentran aguas estancadas, explica Concepción. «Ahora bien, dada la pronunciación esmerada de los pastores en Vega d'Abañu, lo más prudente sería sospechar de la raíz indoeuropea ap-, ab-, referida al agua». No es, pues, «vega de baños, sino vega de aguas», este paraje del macizo occidental de los Picos de Europa.

- Xixón: «Muchas interpretaciones, algunas muy fantaseadas». Concepción, considerando Xixona (Alicante), sugiere una referencia a la piedra, «xaxum» en latín, por el Cerro Santa Catalina, la Campa Torres e, incluso, el Cabo Peñas. «Antes, los nombres no estaban tan delimitados».